Vivir en un piso compartido: ¿Te conviene?
Los pisos compartidos son la opción de alojamiento favorita de los estudiantes, sobre todo cuando la prioridad es ahorrar dinero. Si aún no tienes claro de qué van los pisos compartidos, te lo explicaremos. En otras palabras, se trata de un apartamento con varias habitaciones en el que puedes alquilar una de ellas y vivir junto con otros estudiantes.
Lo usual es que en cada habitación se hospede un estudiante y estos compartan las áreas comunes de la cocina, el comedor y la sala. Sin embargo, a veces también hay habitaciones con dos camas en la que pueden alojarse dos estudiantes.
Vivir en un piso compartido como estudiante tiene algunas ventajas y desventajas. Es importante que las conozcas, ya que te darán una idea para saber si los pisos compartidos para ti.
Ventajas de vivir en un piso compartido
Gastos compartidos
Los pisos compartidos te dan la oportunidad de dividir todos los gastos del lugar entre el número de huéspedes. Esto incluye el coste de la mensualidad, las facturas de luz, agua, internet y demás servicios. Gracias a eso, podrás ahorrar más dinero a final de mes.
Siempre estarás acompañado
Los pisos compartidos te permiten vivir con otros estudiantes con los que podrás crear lazos de amistad y familiaridad. Si has decidido estudiar lejos de casa, tener compañeros de piso te será de gran ayuda para no sentirte tan solo.
A partir de ahora, tus compañeros de piso serán las personas más cercanas a ti, así que si llegas a enfermarte o necesitar un favor, sería excelente poder recurrir a uno de ellos.
Compartirás comida
En los pisos compartidos, cada estudiante se hace cargo de sus alimentos y su despensa; pero también es común que los ocupantes compartan comidas. Puedes llegar a un acuerdo con uno de tus compañeros para cocinar juntos y compartir un almuerzo sin problemas. Sobre todo si se han hecho muy amigos.
Serás más responsable
Vivir con otras personas y estar lejos de casa suelen ser un gran incentivo para madurar, aprender a ser independiente y desarrollar la responsabilidad. Como ya no están tus padres para ayudarte cada vez que lo necesites, tomarás el control de tu vida y serás más consciente sobre tus decisiones.
Aprenderás a administrar tu dinero y tu tiempo, ya que deberás hacer tus compras, lavar tu ropa, limpiar, cocinar y además, estudiar. Todas estas tareas serán parte de tu rutina diaria y te ayudarán a ser más responsable e independiente.
Tareas compartidas
Lo mejor de los pisos compartidos es que no tendrás que hacer las labores de la casa tú solo. Por lo general, se crean horarios entre todos los ocupantes para repartir las tareas de limpieza. Sin duda, es excelente porque no tienes que limpiar todo el piso sin ayuda.
Desventajas de vivir en un piso compartido
Poca intimidad
En un piso compartido, tienes que convivir con otros todos los días. Según abras la puerta de tu habitación, verás a alguien en el comedor, en la sala o en la cocina. Además, si compartes baño, es probable que tengas que esperar que se desocupe.
Todas estas situaciones podrían hacerte sentir una falta de intimidad y privacidad. Si quieres tiempo a solas, lo más probable es que solo lo tengas en tu habitación. Por lo tanto, si eres una persona que no está dispuesta a compartir espacios y convivir con otros constantemente, los pisos compartidos quizás no sean para ti.
Tareas compartidas
El hecho de que las tareas del hogar se compartan también puede ser una desventaja. De hecho, la limpieza de las áreas comunes es uno de los puntos que causa más conflictos de convivencia. Lo cierto es que no todos limpian igual de bien o no todos lo hacen con el mismo esmero, así que poner esta tarea en manos de otros a veces no es tan agradable.
Diferentes horarios y ruidos
En los pisos compartidos, cada ocupante tiene un horario diferente. Algunos tendrán clases más temprano y otros más tarde, algunos estarán inscritos en actividades especiales, otros tendrán trabajos de medio tiempo y además, cada quien saldrá eventualmente con sus amigos.
Por todo esto, es común escuchar la puerta abrir y cerrarse varias veces al día. De igual modo, se oye el sonido de la ducha, los pasos, los platos en la cocina… Esto puede ser molesto, en especial cuando algunos compañeros molestan el descanso de los demás con ruidos.
Desorden en los espacios compartidos
La cocina, el comedor y la sala son espacios compartidos que todos pueden ocupar. El problema surge cuando alguno de los compañeros no es tan ordenado como los demás quisieran. Esto es muy común y es algo que puedes esperar al mudarte a un piso compartido.
Es entonces cuando tienes que armarte de paciencia para pedirle a ese compañero que haga un mejor esfuerzo y sea más considerado con los demás. A pesar de estas desventajas, los pisos compartidos suelen ser grandes opciones de alojamiento para cualquier universitario. Además de esta opción puedes optar por informarte sobre como es la convivencia en una residencia de estudiantes. ¿Tú qué opinas?


